08.07.2007 | Clarin.com | Sociedad
TENDENCIAS | IRA TIENE 14 AÑOS Y FUE
UNO DE LOS PRIMEROS CHICOS ADOPTADOS EN EL EXTERIOR
De Ruanda a Mar del Plata:
llegó a los 8 meses y aún no tiene DNI
Guillermo Villarreal

Si en algún momento alguien le pidiera sus documentos, Ira
debería exhibir todo un expediente, certificados donde consta su residencia
precaria, siempre actualizada, papeleo, y además los oficios en los que el
Juzgado de Menores ordena a la Dirección Nacional de Migraciones a que le
entregue su DNI Internacional. Ira es Iradukunda Martín, tiene 14 años,
nació en Ruanda y llegó a la Argentina en brazos de sus padres adoptivos,
Laura Accinelli y Pedro Sabando, incansables: ya perdieron la cuenta de los
trámites que han realizado para que Ira cuente, al fin, con su DNI, sin
suerte.
Su pasaporte venció hace tiempo; el chico es un indocumentado, con
todas las complicaciones que ello acarrea. Por ejemplo: no tiene obra
social.
"Pero, por favor, si es más argentino que el dulce de leche", dice Laura, y
lo señala. Ira no lo desmiente con un mate recién cebado en sus manos. Laura
es enfermera, su esposo Pedro Sabando es médico pediatra y era integrante de
la organización Médicos en Catástrofe. La pareja pasó parte de 1994
trabajando en Ruanda, en hospitales de "cama caliente", llamados así por la
presteza con que eran atendidos los pacientes de un país en el que se había
desatado una guerra civil. Iradukunda había nacido en marzo de ese año, pero
recién en mayo su abuela lo encontró junto a sus tres hermanos. Sus padres
habían sido asesinados.
Cuando una tía lo llevo al hospital, el estado de salud del bebé era
crítico. Fue la mujer quien pidió a "Doc Peter" y a Laura que
cuidaran de él. "No fue fácil sacarlo del país. Aunque con el certificado de
defunción de sus padres y la autorización de sus familiares, obtuvimos la
guarda", recuerda Laura. El fue uno de los primeros bebés adoptados en el
exterior. "Pero con una condición -agrega Pedro-: que su identidad y
nacionalidad no fueran alteradas. No nos importaba. Nosotros, lo que
queríamos era cuidarlo". Cuando los Sabando llegaron a la Argentina, Ira
tenía 8 meses y pesaba poco más de 5 kilos.
Iradukunda conoce su historia. Nada se le ha ocultado. Y en los últimos
tiempos ha logrado ponerse en contacto con el resto de su familia, en
Ruanda, e intercambiar videos vía Internet, asis tido por Ignacio, un
refugiado ruandés de 28 que, en 1998, los Sabando cobijaron en su casa; él
es único que conoce la lengua oficial de su país. Allá, en Ruanda, todos
están bien.
"Para mí sería un orgullo que algún día él quiera llevar el ape llido
Sabando", dice Pedro, quien junto a Laura tuvieron dos hijos que ahora
tienen 8 y 11 años. Pero en estos días, las complicaciones que padece
cotidianamente por no tener el DNI Internacional ponen en un segundo plano
sus sueños. No saben porqué Migraciones no se lo da. Pragmáticos, ellos
detallan: sin él no podrá ir a la universidad, no puede inscribirse en
torneos de básquet (juega en Unión de Mar del Plata), no puede salir del
país ni, entre otras cosas, tener cobertura de salud. Aunque el derecho lo
ampare.
http://www.clarin.com/diario/2007/07/08/sociedad/s-04101.htm